Tenerle a tu lado y no poder abrazarle, tocarle o besarle, saber que se atraen mutuamente y no atreverse a mirarse a los ojos, esa barrera que está delante de tus narices y que no puedes atravesar y por muchos consejos que te den, no te lanzas a superarla.
Llega un día que una luz ilumina tu corazón y te ayuda a subir ese muro, te tiras a sus brazos y le dices te necesito a mi lado, no te vallas, quiero levantarme con un buenos días princesa y acostarme con un beso en la frente, quiero tenerte.
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